martes, 4 de marzo de 2014

Segundas Moradas. Parte dos

Como ya dijimos, en estas moradas (habitaciones) es el conocimiento para seguir a Jesucristo (Dios hijo). Y las habitan los que continúan iniciándose en lo espiritual y J+C es su guía y maestro y modelo.
Observamos que las segundas moradas nos remiten al Nuevo Testamento.

Cuando dijo J+C “venid y veréis donde vivo y lo que hago”, los estaba invitando a conocerlo seriamente. Se aprende a tener perseverancia en la Fe, desasirse de lo creado y a tener amor al prójimo.

Santa Teresa las llamaba “moradas del combate espiritual”, porque en esta etapa surgen los vaivenes, entradas y salidas, avances y retrocesos, debido a crisis personales  o sociales, los cuales alejan de la vida espiritual e incluso las personas salen del Castillo Interior.

Aquí el Alma ha de conocerse a Sí Misma. Se recuerda con mas énfasis que Dios nos hizo a su imagen y semejanza.

Cristo es el camino verdadero y la vida que nos conduce a Dios Padre (M2.11).

Quien es caminante espiritual procura aplicar en su vida en todo momento, la vida misma de Jesús, es decir trata de imitarlo. Lleva una vida diaria llena de Espíritu Cristiano. Se encuentra en plena lucha espiritual. Irá cambiando su forma de ser y de comportamiento para parecerse cada vez mas al Señor.

Del parrado M 2.11, se desprende que la oración (de meditación) imaginándonos estar con El, consta de tres pasos: Saludo de inicio, meditación del Evangelio y el silencio amoroso para mirar y dejarse mirar. De esta manera nacerá un dialogo íntimo.

Otra manera de orar es auxiliándonos con imágenes cuando hay dificultad para imaginar la figura o imagen de J+C., porque ninguno de nosotros conoció a Jesús cuando El estuvo en éste mundo. Para ello, hay que cerrar los ojos y ayudados con una imágen recordar a Cristo. La imagen es un medio para ayudarnos a recordar al Ausente y poder dialogar  con El.

El caminante espiritual comienza a tener oración mas sus virtudes no se han todavía desarrollado suficientemente, por eso, su Fe no se ha desarrollado, la vida diaria con sus tentaciones, vicios, desaires, enojos, enfermedades, etcétera ….  y falta de tiempo, lo hace caer en desanimo, no hay Oración. Hay que recurrir a la meditación de la Pasión de Cristo.

En Moradas 2. 3 dice: …….. Porque aquí es el representar los demonios estas culebras de las cosas del mundo y el hacer los contentos de él casi eternos, la estima en que está tenido en él, los amigos y parientes, la salud en las cosas de penitencia, (que siempre comienza el Alma que entra en esta morada a desear hacer alguna) y otras mil maneras de impedimentos.

Estas Moradas constan de un solo Capítulo, considero que lo narrado es suficiente para el objetivo trazado, sin embargo haré un resumen en próxima entrega.

Continuará.

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